Una de mis principales preocupaciones, como ciudadano altoaragonés, como militante de CHA y como representante municipal y comarcal, es la defensa del medio rural aragonés, especialmente la creación de oportunidades económicas y de empleo que garanticen la vida en nuestros pueblos en condiciones de dignidad. De eso trata la propuesta que explico mediante este artículo que escribí hace algún tiempo y que mantiene su vigencia en estas vísperas electorales.
Por un Plan de Empleo en el Medio Rural Aragonés
Eduardo Pueyo
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La realidad social, económica y laboral de las zonas rurales y, en especial, del campo aragonés, sigue teniendo hoy un futuro poco esperanzador, con claros tintes oscuros:
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Fuerte emigración de los jóvenes y despoblación.
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Población residente muy envejecida.
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Escasez de puestos de trabajo, a excepción de los momentos puntuales de la cosecha, poda y recolección.
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La poca mano de obra que se encuentra no es especializada…
Todo ello conlleva a que, por parte de los propietarios de fincas agrícolas, se desechen una serie de explotaciones más rentables, apostando por la elección de otros productos agrícolas que no supongan grandes cargas de trabajo, pero que por eso mismo, no suponen tampoco grandes rendimientos económicos (cultivo mayoritario de cereales, girasol, maíz…) y que, además, con el progresivo recorte de las ayudas europeas (P.A.C.) en estos productos, de los que hay que recordar, somos excedentarios y poco competitivos; puede suponer, en un breve espacio de tiempo, la desaparición de la mayor parte de las explotaciones agrícolas aragonesas.
Un punto lleva a otro, otro a otro y, al final es una “pescadilla que se muerde la cola” y que sin una intervención pública, se convierte en un “laberinto sin salida”. Sin embargo, el campo aragonés, es propicio para otra serie de productos que tradicionalmente, en su mayoría, se han venido cultivando (olivo, vid, almendro…) o son de nueva implantación (frutales, horticultura intensiva, agricultura ecológica…), pero que requieren una importante mano de obra en momentos determinados (recolección y poda, fundamentalmente), que por la despoblación, emigración de los jóvenes y envejecimiento de la población residente no se encuentra accesible y, por lo tanto, en amplias zonas de Aragón, se desecha su cultivo.
Si observamos el posible ciclo productivo del campo aragonés, podemos concluir que se puede asemejar bastante al siguiente:
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VERANO: Recolección de frutales y horticultura (parte de ella).
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OTOÑO: Recolección del resto de la huerta, vendimia (vid), Almendro y manzano.
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INVIERNO: Recolección del olivo y poda (o Briba) de arbolado y vid.
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PRIMAVERA: Siembra de cereales de primavera, girasol, cosecha de cereal de invierno, pero son tareas agrícolas perfectamente asumibles por los agricultores propietarios, sin necesidad de contratación de mano de obra. Es por tanto cuando se puede producir el paro técnico de los trabajadores agrícolas por cuenta ajena. Tan sólo el cultivo de la cereza a finales de abril y mayo puede requerir de los mismos.
Por todo ello, desde Chunta Aragonesista proponemos el Plan de Empleo Rural Aragonés, con el objetivo de cubrir este ciclo anual y proponer el cambio de cultivos en las explotaciones de los agricultores aragoneses. Para ello es imprescindible aliviar los duros periodos de falta de trabajo de los trabajadores agrícolas por cuenta ajena, que desestructuran sus recursos económicos y dan lugar a que no se produzca su asentamiento y, por tanto, a la falta de mano de obra existente en el medio rural.
Con esta medida de CHA se trata de cubrir este periodo que debería ser empleado para la formación de los mismos, creando mano de obra cualificada en un breve espacio de tiempo… Así mismo, se trata de crear grupos de trabajadores que roten por las diferentes explotaciones cubriendo los periodos de demanda de mano de obra. En el caso de Aragón podemos asegurar trabajo en el campo durante 150 ó 180 días al año (entre 215 a 230 son los convenios de otros sectores). Debido a esto el subsidio tampoco sería tan bajo como en estos otros lugares (está sobre 360 € al mes), si no que, como mínimo, sería equiparable al S.M.I. (Salario mínimo interprofesional).
A juicio de Chunta Aragonesista, para conseguir estos objetivos, se deberían implicar las siguientes administraciones públicas:
- Las COMARCAS, que deberían responsabilizarse de la contratación, coordinación y seguimiento de estos grupos de trabajo. Lo cual no debe ser óbice para que se puedan mancomunar varias comarcas, en caso de que una sola no tenga las condiciones para rotar entre los diferente cultivos anuales.
- El INEM (Servicio Público de Empleo Estatal), que sigue siendo el que tiene las competencias de las políticas pasivas (recaudación y subsidios) de los trabajadores y que debe cubrir al 100% los periodos de desempleo de los trabajadores.
- El INAEM, (Instituto Aragonés de Empleo), que tiene a su cargo las políticas activas de empleo y, por tanto, la formación de los trabajadores que reciban el subsidio.
En definitiva presentamos públicamente esta propuesta del P.E.R.A., y lo haremos, formalmente, como enmienda parcial en el Congreso de los Diputados a la ley que da cobertura a la reciente reforma laboral. Lo hacemos porque creemos, desde CHA, que, con la puesta en práctica del Plan, cumpliríamos un cuádruple objetivo:
1.- Asentar la población en el medio rural aragonés.
2.- Dar salida a la demanda actual de mano de obra que existe en el campo aragonés.
3.- Crear colectivos de trabajadores del campo bien formados y cualificados.
4.- Y, visto lo ocurrido, en otros lugares del Estado en donde ha habido una correcta utilización de este recurso: Creación en un futuro próximo de una industria auxiliar y de transformación agrícola, al haber producto primario y abundancia de mano de obra cualificada.



